Catedral de Baeza - Jaen escondido

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La catedral de Baeza

Al igual que la catedral Jaén, a principios del siglo XVI la capilla de la catedral baezana solo se compone de figuras vocales, a la que luego se incorpora un maestro y ya, a mediados de siglo, contaría  con sus ministriles.
En esta época podemos contar entre sus maestros con Luis de Cózar, Diego y Juan Fernández Garzón o Diego Garzón; de algunos de los cuales se conserva su música en la catedral.
Como organistas estarían Gaspar de Algarra y Cristobal de Torres.

El siglo XVII hace su aparición sin pena ni gloria, manteniéndose la capilla prácticamente bajo la misma configuración, si bien se incorporan instrumentos de cuerda solo en festividades concretas como Navidad y Corpus.
Pasan por la capilla maestros como Juan Ruiz Ramírez, Bartolomé Navarrete y Manuel de Tavares, de quienes se conservan obras en el museo catedralicio.

A mediados del siglo XVIII aparece el oboe, y posteriormente lo haría la trompa y la flauta.
El órgano se renovaría en 1788 con uno nuevo.

También afectada en el XIX, al igual que la de Jaén, por las convulsiones políticas, la capilla se ve reducida en número a excasos músicos. Ocurre también aquí que el compromiso moral de antiguos músicos de la capilla es la que salva la suntuosidad de la liturgia.
Un maestro de capilla fue Diego de Gámez, natural de Baeza.
La desaparición de la capilla coincidiría practicamente en el tiempo con la de la catedral de Jaén.



Vestigios que se conservan de la capilla musical



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